Una ciudadana argentina, identificada como Rosa Micaela Kipildor, de 30 años, fue detenida en el aeropuerto de Haneda, Tokio, luego de que las autoridades descubrieran que transportaba 101 cápsulas de cocaína en su aparato digestivo.
El hallazgo se produjo durante un control de rutina, cuando agentes aduaneros notaron un comportamiento sospechoso y ordenaron estudios médicos que confirmaron la presencia de cuerpos extraños en su estómago. En total, se incautaron 1,01 kilos de cocaína, con un valor estimado de más de 150 mil dólares en el mercado japonés.
La mujer declaró que había recibido la droga en Brasil y que aceptó participar del traslado tras ser contactada por una persona en Argentina, a cambio de un pago de 7.000 dólares. La investigación apunta a determinar si detrás de la operación existe una organización internacional dedicada al tráfico de cocaína entre Sudamérica y Asia.
El caso reaviva el debate sobre el uso de “mulas” para transportar estupefacientes, un método que implica graves riesgos de salud y severas sanciones legales en países con políticas estrictas contra las drogas, como Japón.







