El acompañamiento a las víctimas de violencia de género, desde el momento de la denuncia hasta las instancias posteriores al juicio, fue uno de los temas centrales abordados durante las jornadas sobre juicio por jurados y violencia de género, realizadas los días 29 y 30 de octubre en Puerto Madryn.
El encuentro contó con la participación de profesionales del Servicio de Asistencia a la Víctima del Delito (SAVD), quienes expusieron sobre las dificultades que enfrentan las personas que atraviesan situaciones de violencia y la necesidad de fortalecer las respuestas institucionales.
En una de las mesas participaron la licenciada María Clara Goyenechea, referente del SAVD de Lago Puelo, y la doctora Vanesa Luca, referente del organismo en Comodoro Rivadavia.
Ambas profesionales analizaron el recorrido que realizan las víctimas y testigos de violencia de género durante el proceso penal, especialmente cuando deben participar de un juicio por jurados.
El camino de una víctima comienza mucho antes del juicio
Durante su exposición, las especialistas explicaron que el acompañamiento institucional debe comenzar desde las primeras etapas de la denuncia y mantenerse a lo largo de todo el proceso judicial.
En ese recorrido, el SAVD trabaja de manera articulada con la Fiscalía y los organismos de protección, brindando orientación, contención y asistencia para que las víctimas puedan afrontar las distintas instancias.
Las profesionales remarcaron que llegar a un juicio no depende únicamente de la decisión o fortaleza personal de quien denuncia, sino también de las condiciones de protección y acompañamiento que puedan garantizar las instituciones.
En ese sentido, destacaron la necesidad de incorporar una perspectiva de género que permita comprender los condicionamientos y obstáculos que atraviesan las víctimas, tanto en su vida cotidiana como dentro del sistema judicial.
Evitar que las víctimas enfrenten solas el proceso judicial
Uno de los aspectos centrales de la presentación estuvo relacionado con las dificultades que pueden surgir cuando las respuestas institucionales no se encuentran suficientemente articuladas.
Desde el SAVD explicaron que acompañar implica escuchar, orientar, contener, identificar barreras y coordinar acciones con la Fiscalía y los organismos competentes.
El objetivo es evitar que las víctimas deban resolver por sí mismas las dificultades derivadas de la intervención de diferentes instituciones.
Asimismo, aclararon que el acompañamiento no garantiza un determinado resultado judicial ni elimina todas las dificultades, pero contribuye a que las personas puedan ejercer sus derechos y participar del proceso con información, dignidad y asistencia.
“Acompañar no es esperar a la víctima en la puerta del juicio”
Como conclusión de su exposición, Goyenechea y Luca dejaron una reflexión sobre el papel que deben asumir las instituciones frente a las situaciones de violencia de género.
“Acompañar no es esperar a la víctima en la puerta del juicio; es caminar con ella desde mucho antes”, expresaron.
La frase sintetizó la necesidad de construir un abordaje integral que permita reducir las dificultades que atraviesan las víctimas desde el inicio de la denuncia.
También puso de relieve que el acceso a la Justicia requiere algo más que la posibilidad de participar de un juicio: necesita condiciones de protección, asistencia y acompañamiento sostenido.
Qué ocurre con las víctimas después del veredicto
Las jornadas también abordaron una problemática que muchas veces queda relegada: las consecuencias que pueden enfrentar las víctimas una vez conocido el veredicto judicial.
El viernes 30 de octubre, la fiscal de Esquel María Bottinni participó de un panel denominado “Cesura y recursos”, donde desarrolló una exposición centrada en las situaciones que atraviesan las víctimas después de la resolución de un juicio.
Bajo el eje “El día después del veredicto”, la fiscal analizó distintas problemáticas relacionadas con la continuidad de la violencia de género y las respuestas del sistema judicial.
Entre los temas abordados se encontraron los contextos de extrema vulnerabilidad, la revictimización, los límites éticos en el ejercicio de la defensa técnica y las actuaciones de la Cámara Penal.
También se analizaron cuestiones vinculadas con la retractación y la necesidad de aplicar una perspectiva de género durante las distintas etapas del proceso.
El desafío de construir una Justicia que acompañe
Las exposiciones coincidieron en la importancia de fortalecer la articulación entre los organismos judiciales y las instituciones encargadas de brindar protección y asistencia.
El desafío, según plantearon las profesionales del SAVD, es que las víctimas no deban sostener individualmente todas las dificultades que implica atravesar un proceso penal.
Para ello, resulta fundamental que las instituciones asuman sus responsabilidades y construyan respuestas coordinadas que contemplen las necesidades particulares de cada persona.







