Las autoridades francesas informaron que más de 1.400 personas fueron detenidas durante las manifestaciones realizadas el sábado en distintas ciudades del país, en medio de reclamos vinculados al costo de vida y la situación de los servicios públicos.
Si bien gran parte de las movilizaciones se desarrolló de manera pacífica, también se registraron episodios de violencia y enfrentamientos que derivaron en un amplio despliegue de las fuerzas de seguridad.
Según datos oficiales, entre 410.000 y 800.000 personas participaron de las protestas convocadas en todo el territorio francés. El Gobierno había reforzado los controles tras los incidentes ocurridos durante una anterior jornada de manifestaciones, que incluyó saqueos y daños a edificios públicos.
El ministro del Interior, Laurent Núñez, indicó que durante los operativos fueron secuestrados numerosos objetos que podían ser utilizados como armas, entre ellos cuchillos, tirachinas, bolas de petanca, canicas de vidrio y morteros de artificio.
La jornada también dejó un saldo de cientos de heridos. De acuerdo con el funcionario, 267 integrantes de las fuerzas de seguridad sufrieron lesiones, mientras que entre los manifestantes se contabilizaron alrededor de 150 heridos, tres de ellos de gravedad.
El clima de tensión se mantiene a pocos meses de las elecciones presidenciales y con nuevas movilizaciones previstas para los próximos días. Ante este escenario, varias localidades decidieron extender las medidas de seguridad y los toques de queda establecidos tras los disturbios recientes.







