La decisión de un juez del Tribunal Supremo Federal de Brasil de extender dos horas el horario de votación en la segunda vuelta presidencial que se celebra este domingo, inédita en la historia democrática del país, generó un caos en la jornada electoral y una gran incertidumbre sobre el recuento.
A las 20:01 GMT, pocos segundos después del horario de cierre oficial de los miles de colegios electorales repartidos por todo el país, el juez Cristiano Zanin ordenó prorrogar dos horas el horario de votación.
Muchos colegios electorales ya habían cerrado, otros todavía no, y el escrutinio ya había empezado; quedó parado en el 0,25 por ciento.
La solución no es tan simple como que los electores que lleguen ahora puedan votar: en Brasil se usan urnas electrónicas, que una vez clausuradas, por seguridad, no pueden volver a abrirse.
Los presidentes de las mesas de los colegios electorales con mesas cerradas están relatando que no saben cómo registrar los votos de quienes lleguen a partir de ahora.
Esta situación anómala podría llevar incluso a cuestionar el resultado electoral en su conjunto, porque puede provocar desigualdad en las condiciones de voto entre los ciudadanos.
Un elector puede acudir a votar y conseguirlo si la urna está abierta, pero otro, en otro colegio, puede quedarse sin ese derecho si el aparato ya fue desconectado.
La decisión de prorrogar el horario se dio después de una petición de la campaña del presidente y candidato de izquierda, Luiz Inácio Lula da Silva, que relató diversas irregularidades en el transporte público de varias ciudades, que habrían impedido el voto de electores.
La campaña del senador ultraderechista Flávio Bolsonaro también pidió ampliar el horario, pero por motivos meteorológicos, por las lluvias que afectaron a parte del sur y sureste de Brasil.
Diversos analistas acusan del actual caos al presidente del Tribunal Supremo Electoral, Kássio Nunes Marques, porque no se pronunció en toda la tarde a pesar de que la petición de ampliar el horario se presentó a las 16:30 horas GMT.
Más de 158 millones de brasileños estaban habilitados para votar este domingo, en una de las elecciones más importantes y más reñidas de la historia reciente del gigante sudamericano.
Quien resulte electo asumirá el 5 de enero de 2027, por un periodo de cuatro años. (Sputnik)







