El Gobierno de Francia anunció el despliegue de 70.000 policías y gendarmes para la jornada de protestas convocada para este sábado, en un intento por evitar los disturbios y saqueos registrados durante las manifestaciones de la semana pasada.
La medida fue confirmada por el ministro del Interior, Laurent Nuñez, quien aseguró que las autoridades detectaron llamados en redes sociales para cometer actos de violencia y ataques contra comercios durante las movilizaciones.
Además del importante operativo policial, el Ejecutivo francés dispondrá de vehículos blindados de la gendarmería y camiones hidrantes para reforzar el control en distintos puntos del país.
Las protestas reunirán a integrantes del movimiento de los Chalecos Amarillos, organizaciones sindicales y agrupaciones estudiantiles que mantienen reclamos vinculados al aumento del costo de vida y a diversas problemáticas sociales.
Según el Gobierno, los incidentes ocurridos durante la última jornada de manifestaciones fueron protagonizados por grupos radicalizados de ultraizquierda y por personas que aprovecharon el contexto para cometer saqueos y destrozos.
Las autoridades indicaron además que serán los prefectos quienes definirán qué concentraciones podrán realizarse y en qué lugares, de acuerdo con los riesgos para el orden público.
Reclamos estudiantiles
En paralelo, el presidente Emmanuel Macron tiene previsto reunirse con organizaciones estudiantiles, que denuncian la falta de docentes, el deterioro de la infraestructura educativa y cuestionan el sistema de acceso a los estudios superiores.
Las protestas estudiantiles también volvieron a las calles de París en los últimos días, con manifestaciones en defensa de la educación pública y contra las políticas de seguridad aplicadas por el Gobierno durante las movilizaciones.
La nueva jornada de protesta se desarrollará en un clima de fuerte tensión política y social, mientras el Ejecutivo busca contener el descontento sin ceder a las principales demandas planteadas por los manifestantes.







