El pasado sábado, Rosario Central se consagró campeón de la Supercopa Internacional al vencer a Estudiantes de La Plata por 3 a 1 en Santiago del Estero. Sin embargo, la celebración del título quedó marcada por un episodio polémico: los futbolistas del Canalla exhibieron un ataúd con el nombre de Juan Sebastián Verón y del club platense durante los festejos oficiales.
El gesto se produjo en un contexto de fuerte tensión entre ambas instituciones, luego de las críticas de Estudiantes al arbitraje de Darío Herrera y los antecedentes del “pasillo” por el título de la Tabla Anual.
Tres días después del partido, se conoció el informe del árbitro Herrera, en el que se detallan los insultos y amenazas recibidos por parte de Verón, presidente de Estudiantes, y otros dirigentes como Pascual Caiella y Marcos Angeleri. Según el documento, los tres fueron informados por su conducta contra los jueces.
Verón, que ya había sido sancionado en 2025 con seis meses de suspensión, podría enfrentar una inhabilitación prolongada por reincidencia, además de sanciones económicas para el club. Angeleri y Caiella también recibirían sanciones, aunque de menor gravedad. El Tribunal de Disciplina de la AFA definirá en los próximos días las medidas correspondientes.
El episodio del ataúd y las acusaciones contra la dirigencia de Estudiantes profundizan la polémica en torno al fútbol argentino, en un clima de enfrentamiento que promete continuar.







