La Provincia de Buenos Aires atraviesa una transformación demográfica sin precedentes: los nacimientos se redujeron un 50% en una década, según las últimas Estadísticas Vitales del Ministerio de Salud de la Nación. En 2014 se registraron 294.329 nacidos vivos, mientras que en 2024 la cifra cayó a 147.081.
El fenómeno afecta tanto a grandes centros urbanos como a localidades del interior y ya genera consecuencias visibles en las aulas. Proyecciones indican que hacia 2030 podría haber 510.000 alumnos menos en el nivel primario urbano, obligando a reorganizar docentes, cursos e infraestructura.
La caída bonaerense supera incluso al promedio nacional: en todo el país los nacimientos bajaron un 46,8% en el mismo período, frente al 50% provincial. Además, la tasa global de fecundidad argentina se ubica en apenas 1,2 hijos por mujer, muy por debajo del nivel de reemplazo poblacional de 2,1.
Entre las causas se destacan la reducción de la fecundidad adolescente, la postergación de la maternidad y cambios culturales en los proyectos familiares. Sin embargo, una encuesta del UNFPA reveló que el 57% de las personas de entre 18 y 45 años aún no alcanzó la cantidad de hijos que desearía tener, señalando que las condiciones económicas y de cuidado son las principales barreras.
El impacto se extiende más allá de la educación: se prevé una menor demanda de servicios pediátricos y maternidades, y a largo plazo una estructura poblacional con mayor peso de adultos mayores. Para especialistas, el desafío será adaptar estructuras diseñadas para una población infantil en crecimiento a un escenario de descenso sostenido







