Este viernes por la tarde, tras una reunión en la Quinta de Olivos con el presidente Javier Milei, Guillermo Francos oficializó su renuncia al cargo de Jefe de Gabinete de Ministros de la Nación. La dimisión puso fin a varias semanas de especulaciones y desmentidas en torno a reconfiguraciones del gabinete nacional.
En su mensaje público, Francos explicó que decide apartarse “ante los persistentes trascendidos sobre modificaciones en el Gabinete Nacional… para que pueda afrontar sin condicionamientos la etapa de Gobierno que se inicia luego de las elecciones del 26 de octubre”. Agradeció “profundamente la oportunidad de servir con lealtad y patriotismo” al país y al gobierno.
Así mismo, el Gobierno informó que su sucesor será Manuel Adorni, quien hasta ahora se desempeñaba como secretario de Comunicación y Medios de la Presidencia. La medida, según explicaron fuentes oficiales, responde al resultado electoral reciente, a la necesidad de “renovar el diálogo político” y a la segunda etapa que comienza el 10 de diciembre enfocado en reformas estructurales.
Por otra parte, en paralelo a la salida de Francos, Lisandro Catalán presentó su renuncia como ministro del Interior. Los trascendidos sostienen que el cambio obedece también al nuevo escenario político que emerge tras las elecciones y exige una reordenación del equipo de gestión.
Francos asumió la Jefatura de Gabinete el 3 de junio de 2024, sucediendo a Nicolás Posse, en un contexto de fuerte tensión política y demanda de avances en la agenda de reformas impulsada por el Ejecutivo. Su trayectoria anterior incluye haber sido ministro del Interior, haber negociado con gobernadores y liderado iniciativas legislativas clave para el Gobierno.
Desde el Gobierno valoraron su gestión con un comunicado que resaltó el rol de Francos en dos años de reformas como la Ley de Bases, la Ley Antimafias y el Juicio en Ausencia, y aseguraron que la Nación estará “siempre en deuda” con su desempeño.
El cónclave con gobernadores que tuvo lugar el día anterior en el Salón Eva Perón de la Casa Rosada, donde Francos y Catalán fueron los encargados de la convocatoria, subrayó la relevancia del entramado político-federal en el que se desarrollaron los últimos movimientos.







