La cadena mayorista Diarco dispuso el cierre definitivo de su sucursal de Junín de los Andes, una decisión que dejó en situación de incertidumbre laboral a cerca de doce trabajadores y que se suma a otras tres clausuras concretadas por la empresa en menos de dos meses.
El local neuquino, ubicado sobre la Colectora 9 de Julio, se convirtió en el cuarto punto de venta que la firma desactiva dentro de un proceso de reestructuración impulsado por la caída del consumo y el deterioro de la actividad comercial.
Antes de la sucursal de Junín de los Andes, la empresa había cerrado sus establecimientos de Jáuregui, Zárate y Tres Arroyos, todos en la provincia de Buenos Aires. En algunos casos, los locales habían sido inaugurados recientemente o mantenían varios años de funcionamiento, pero no lograron sostener los niveles de facturación necesarios para cubrir los costos operativos.
La situación se enmarca en un escenario adverso para el sector mayorista. Según datos oficiales, las ventas en autoservicios mayoristas registraron una caída interanual del 3,1% durante junio y acumularon una retracción del 3% en el primer semestre del año.
El cierre de la sucursal neuquina también genera preocupación por su impacto en la economía local, ya que reduce fuentes de empleo en una ciudad donde las oportunidades laborales son limitadas.
La situación de Diarco refleja además las dificultades que atraviesan otras empresas del rubro. Mientras algunas firmas avanzan con programas de retiros voluntarios y reducción de superficies comerciales, otras buscan alternativas financieras para evitar procesos de quiebra.
En este contexto, la estrategia de la cadena apunta a concentrar sus operaciones en los puntos de venta con mejores niveles de rentabilidad, en un mercado que sigue mostrando señales de retracción del consumo.







