El paso internacional Los Libertadores volvió a aparecer en el centro de una investigación sobre el denominado «turismo delictivo», una modalidad atribuida a grupos de delincuentes chilenos que viajan a distintos países para cometer robos, principalmente en viviendas de alto poder adquisitivo.
La información fue aportada por Jesús Bonilla, exintegrante del Departamento de Policía del condado de Nassau, en Estados Unidos, quien aseguró haber recibido datos de una fuente confidencial sobre los movimientos de estas organizaciones y las rutas que utilizarían para desplazarse entre Chile, Argentina, Europa y Norteamérica.
Según el testimonio citado en la investigación, algunos integrantes de estas bandas utilizarían el paso fronterizo Los Libertadores para ingresar a la Argentina, mientras que otros recurrirían a cruces no habilitados cuando enfrentan dificultades para salir de Chile por los canales regulares.
La investigación sostiene que el territorio argentino sería utilizado tanto como destino temporal como punto de tránsito hacia otros países. De acuerdo con la fuente, algunos miembros de estas organizaciones permanecerían en Argentina por períodos prolongados antes de continuar viaje hacia Europa o Estados Unidos.
Otro de los aspectos mencionados es la presunta obtención irregular de documentación argentina. El informe recoge declaraciones que hablan de supuestas redes capaces de facilitar documentos de identidad, licencias de conducir o pasaportes para ser utilizados en desplazamientos internacionales. Sin embargo, la publicación aclara que estas afirmaciones no pudieron ser verificadas de manera independiente y que no existen pruebas oficiales que confirmen tales mecanismos.
Además, se indica que algunos delincuentes investigados en Estados Unidos habrían utilizado documentación argentina al momento de ser detenidos por distintos hechos delictivos, una situación que ya había sido advertida en investigaciones previas sobre redes internacionales dedicadas a robos de alto valor.
La investigación también menciona que estas organizaciones operarían mediante estructuras flexibles, con contactos en distintos países para facilitar alojamiento, traslados y la comercialización de bienes robados. Entre los destinos señalados aparecen Italia, España, Francia, Bélgica y Estados Unidos.
Fuentes de la Policía de Investigaciones de Chile reconocieron la existencia de un mercado ilegal de documentación, aunque señalaron que no está determinado dónde ni cómo se obtiene. También advirtieron sobre las dificultades para controlar la extensa frontera entre Chile y Argentina, utilizada en algunos casos como vía de salida tras la comisión de delitos.
Las hipótesis difundidas forman parte de una investigación periodística basada en testimonios y fuentes reservadas, por lo que continúan sin confirmación oficial por parte de las autoridades argentinas o chilenas.







