Un equipo de físicos de la Universidad Estatal de Luisiana presentó un experimento que demuestra cómo la luz clásica brillante y accesible puede utilizarse para construir una red óptica capaz de revelar comportamiento cuántico multifotónico oculto. El hallazgo, publicado en la revista Advanced Science, abre una vía hacia sistemas de procesamiento cuántico más robustos y menos sensibles al ruido y las pérdidas energéticas.
La llamada “máquina cuántica” funciona como un reservorio multifotónico que opera a temperatura ambiente y permite acceder a sistemas de hasta 40 partículas, útiles para simular fenómenos físicos complejos y realizar tareas de procesamiento de información.
El procedimiento consiste en hacer pasar la luz por una red óptica que transforma sus propiedades de polarización, estructura espacial y número de fotones, generando un espacio de estados mucho más rico que el de una señal convencional. En el experimento, se alcanzaron 861 componentes medibles, que sirven como características para representar y procesar datos.
La clave está en el carácter híbrido del sistema: la fuente clásica aporta luz abundante y sencilla de producir, mientras que las mediciones proyectivas permiten extraer sistemas multifotónicos con comportamiento cuántico. De esta manera, los investigadores buscan superar las limitaciones de las tecnologías cuánticas tradicionales, especialmente su fragilidad frente a la decoherencia y el ruido.
Aunque todavía no se trata de un ordenador cuántico comercial, el avance demuestra una arquitectura experimental robusta que podría servir como base para futuras aplicaciones en simulación y procesamiento de información.







