La Comisión Europea, presionada por varios Estados miembros, se dispone a endurecer su política migratoria tras la crisis de Ceuta, donde el pasado 30 de julio ingresaron unas 80.000 personas en un solo día. El episodio, considerado la mayor afluencia irregular en años, aceleró el debate sobre nuevas medidas que podrían anunciarse en el próximo discurso sobre el Estado de la Unión de Ursula von der Leyen.
Se estudian propuestas como, Suspensión temporal del derecho de asilo en situaciones de llegadas súbitas y masivas, lo que eximiría a los países de la UE de tramitar solicitudes en circunstancias excepcionales. Grecia y Polonia ya aplicaron medidas similares en 2025.
También se preparan Refuerzos de Frontex, con la posibilidad de triplicar su plantilla hasta 30.000 agentes y duplicar su presupuesto a 12.000 millones de euros. La agencia podría asumir un papel más activo en devoluciones y cooperación con terceros países.
Se preparan Centros de retorno financiados por la UE, con una partida de 74.000 millones de euros destinada a la gestión migratoria entre 2028 y 2034. Varios Estados miembros mantienen negociaciones avanzadas para instalar estas instalaciones fuera del territorio comunitario.
Las propuestas cuentan con el respaldo del Partido Popular Europeo (PPE), aunque organizaciones civiles y eurodiputados de izquierda advierten que podrían vulnerar derechos fundamentales y suponen un retroceso en materia de asilo.
La discusión promete marcar un nuevo rumbo en la política migratoria del bloque, en un contexto de creciente presión social y política tras los acontecimientos de Ceuta.







