Al momento de comprar carne en el supermercado, muchos consumidores se preguntan si el color de la bandeja indica diferencias de calidad. Sin embargo, no existe una norma oficial que relacione el color del envase con la calidad del producto.
Las bandejas negras suelen utilizarse para destacar cortes que el comercio quiere presentar como premium, mientras que las amarillas se vinculan a productos de consumo cotidiano o promociones. Las rojas y blancas se emplean en presentaciones tradicionales. En todos los casos, se trata de decisiones de marketing y presentación, no de criterios sanitarios.
Para elegir carne de buena calidad, conviene observar otros factores: el marmoleado (vetas de grasa intramuscular que aportan sabor y jugosidad), el aspecto de las fibras, la ausencia de exceso de líquido en la bandeja y el color de la grasa, que idealmente debe ser blanca o cremosa.
Además, la etiqueta del envase ofrece información clave: fecha de envasado y vencimiento, condiciones de conservación, denominación del corte, peso, precio y número de lote. Estos datos permiten verificar la trazabilidad y asegurar que el producto cumple con los estándares de seguridad alimentaria.
El color de la bandeja pueda llamar la atención, lo que realmente determina la calidad de la carne es su aspecto, conservación y la información de la etiqueta.







