Argentina acumula 239 asesinatos de mujeres por odio de género desde el 1 de enero hasta el 30 de octubre, lo que lleva a que el promedio de feminicidios se haya acelerado hasta constatarse uno cada 30 horas, indicó a la Agencia Sputnik la organización feminista Mujeres de la Matria Latinoamericana (Mumalá).
«239 son los femicidios de Argentina relevando desde el 1 de enero al 30 de octubre», sostuvo la directora ejecutiva de la entidad, Gabriela Sosa, al dar cuenta del relevamiento realizado por la institución.
De los feminicidios contabilizados, 177 fueron directos y 24 vinculados, como se conoce a los asesinatos cometidos contra niños o adultos, con independencia de su género, a fin de causarle sufrimiento a una mujer en un contexto de violencia.
Además se registraron 8 travesticidios y 20 feminicidios en un contexto de narcotráfico y crimen organizado.
El observatorio federal de Mumalá observó 9 muertes violentas asociadas al género en delitos tales como robos, y el asesinato por odio de género de 3 mujeres embarazadas, en un informe que en total da cuenta de 728 intentos de feminicidios.
En consecuencia, 179 niños, niñas y adolescentes quedaron huérfanas de madre, pues el 41 por ciento de las mujeres asesinadas eran progenitoras.
El 59 por ciento de los feminicidios fueron cometidos en la vivienda de la víctima o en la que compartía con su agresor.
El 29 por ciento de los feminicidas, de hecho, vivía con la víctima.
La edad promedio de los victimarios es de 36 años, mientras que el de las mujeres asesinadas es de 37 años.
Parejas y exparejas son responsables del 61 por ciento de los asesinatos por odio de género, y conocidos de las víctimas cargan con otro 11 por ciento de los feminicidios.
El 75 por ciento de las mujeres asesinadas que había denunciado violencia de género (el 12 por ciento del total) contaba con una orden de restricción, mientras que otro 12 por ciento contaba además con un dispositivo electrónico conocido como botón antipánico.
El informe de Mumalá también revela que el 31 por ciento de los feminicidas se dio a la fuga, y que el 16 por ciento todavía permanece prófugo.
El 14 por ciento de los autores utilizó algún mecanismo para deshacerse del cadáver, como descuartizarlo, enterrarlo, desecharlo en basurales o arrojarlo a ríos o arroyos.
FEMINICIDIOS EN ASCENSO
«Este observatorio viene registrando la violencia machista en su modalidad más extrema desde el primer Ni Una Menos, el 3 de junio de 2015», contextualizó la directora de Mumalá, en alusión el movimiento feminista que reclama el fin de los asesinatos por odio de género y la equidad de derechos entre varones y mujeres.
Desde entonces, casi 11 años y medio, el número de mujeres asesinadas en Argentina asciende a 3.231.
Los feminicidios se extienden en un país donde se incumplen las leyes vigentes y la Constitución, pues incorpora la no discriminación por razones de género, advirtió Mumalá.
«Los números dan cuenta de cómo se va manifestando esta situación a nivel cultural, y cómo la falta de políticas de prevención, de asistencia y acompañamiento van impactando en una cantidad de feminicidios que se manifiestan crecientes sin distinción de región, edad, o sector social de las víctimas», observó la directora de la entidad.
Desde que el Gobierno de Javier Milei llegó al poder en diciembre de 2023, se han reducido o eliminado las herramientas para el abordaje de las violencias.
La actual gestión eliminó el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, disolvió el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi), prohibió el lenguaje inclusivo en documentos oficiales, la perspectiva de género en políticas públicas, y propuso eliminar del Código Penal el agravante vinculado a la violencia por motivos de género.
«Cuando asumió este Gobierno, alertábamos sobre la posibilidad, que luego se concretó, de que los ataques a los mujeres no solo fueran en el plano de lo simbólico, como vemos en los mensajes discriminatorios y odiantes hacia las mujeres y minorías sexuales, sino que también se iban a concretar en la eliminación formal de las políticas públicas que teníamos en Argentina, y que siempre reclamamos escasas», ponderó Sosa.
Mumalá manifestó su preocupación por el desamparo en el que se encuentran las mujeres en situación de prostitución, así como la violencia machista que se relaciona con estados de endeudamiento.
A modo de ejemplo, la titular de la organización feminista mencionó el caso de una mujer en Rosario, en la provincia de Santa Fe (centro-este), «en el que el perpetrador es uno, pero el instigador es una persona que estaba detenida y venía amenazando a la víctima por el cobro de una deuda con intereses usureros».
«Las condiciones materiales en las que se encuentra la ciudadanía impacta más en las mujeres, y por lo tanto, el crecimiento de la pobreza, el pluriempleo y el endeudamiento, y la baja del poder adquisitivo, son factores que funcionan como facilitadores a la hora de estas violencias que se expresan a las mujeres», sostuvo Sosa.
Mumalá reclama la restitucion y profundización de las políticas públicas que eliminó el actual Gobierno, y que se declare la emergencia nacional en violencia de género.
A su vez, «interpelamos a los Gobiernos provinciales para que en sus respectivos distritos puedan incrementar sus presupuestos, teniendo en cuenta que ya no hay recursos del Gobierno nacional», añadió la directora de Mumalá.
La violencia de género constituye el principal contexto en el que se producen las muertes dolosas de mujeres, de acuerdo al Ministerio Público Fiscal de la nación sudamericana. (Sputnik)






