Las toallas suaves y esponjosas, tan características de los hoteles, no dependen únicamente de la calidad del tejido. El secreto está en la forma de lavarlas y secarlas.
Uno de los trucos más difundidos consiste en usar vinagre blanco durante el ciclo de enjuague, lo que ayuda a remover residuos de detergente y minerales que se acumulan en las fibras y generan rigidez.
Los especialistas advierten que este recurso debe aplicarse de manera ocasional, ya que el uso frecuente puede dañar componentes internos del lavarropas. Para obtener mejores resultados, se recomienda:
- Lavar las toallas por separado, sin sobrecargar el tambor.
- Usar la cantidad justa de detergente.
- Incorporar vinagre en el compartimento del suavizante durante el enjuague.
- Secar a temperatura media y retirar las toallas apenas estén listas, evitando el exceso de calor.
El resultado final depende de una rutina equilibrada: detergente en la medida justa, buen enjuague, poco suavizante y secado adecuado. El vinagre blanco puede ser un aliado ocasional para recuperar la suavidad, pero no reemplaza los cuidados básicos del lavado.







