El burlete de la heladera cumple una función esencial: mantener la puerta cerrada herméticamente para evitar pérdidas de frío y garantizar la eficiencia energética. Con el paso del tiempo, esta goma puede resecarse, deformarse o acumular hongos, lo que afecta el rendimiento del aparato.
Especialistas en mantenimiento hogareño señalan que existen tres remedios caseros que permiten recuperar su estado sin necesidad de reemplazarlo de inmediato:
- Vaselina líquida: aplicada con un algodón sobre la superficie limpia del burlete, ayuda a conservar su elasticidad y prevenir grietas.
- Calor controlado: mediante un secador de pelo a temperatura media o agua caliente, se puede ablandar la goma para que recupere su forma original y vuelva a sellar correctamente.
- Lavandina diluida: en proporción de una parte de lavandina por tres de agua, aplicada con papel absorbente sobre las zonas afectadas, elimina hongos y manchas negras.
Estos métodos funcionan como mantenimiento preventivo y correctivo en casos leves. Sin embargo, si el burlete presenta roturas profundas o la puerta continúa sin cerrar bien, será necesario reemplazarlo para evitar un mayor consumo de energía.
Algunos datos de interés:
- Un burlete en mal estado puede incrementar hasta un 30% el gasto eléctrico del electrodoméstico.
- La prueba de la hoja de papel es un método sencillo para comprobar si la goma sella correctamente.
- La lavandina nunca debe mezclarse con vinagre, alcohol o amoníaco, ya que puede liberar gases tóxicos.



