Al momento de comprar pollo, muchos consumidores se preguntan si la piel amarilla indica mayor calidad o si la piel blanca es más saludable.
La diferencia principal está en la alimentación del ave:
- Los pollos con piel amarilla consumen alimentos ricos en carotenoides como maíz amarillo, alfalfa o flores, lo que pigmenta la grasa subcutánea y da ese tono dorado.
- Los pollos con piel blanca se alimentan de cereales como trigo o sorgo, con menos pigmentos, manteniendo un color claro.
Los expertos aclaran que el color no determina la calidad ni el valor nutricional: ambos tipos de carne aportan proteínas, vitaminas del complejo B y minerales como fósforo y selenio.
La elección depende de las preferencias personales y el tipo de preparación. Para quienes buscan un aspecto más dorado al horno o parrilla, suele preferirse el pollo de piel amarilla. En cambio, quienes priorizan solo el valor nutricional pueden optar por cualquiera de las dos opciones.
Más allá del color, lo importante es verificar que la carne esté firme, sin olores fuertes, con piel íntegra y conservada en condiciones adecuadas.





