Cada 1 de julio se conmemora el Día de la vacuna BCG, recordando la primera aplicación realizada en 1921 por los científicos franceses Albert Calmette y Camille Guérin. Desde entonces, esta inmunización se convirtió en la única herramienta preventiva contra la tuberculosis, aplicada en una dosis única antes de que el bebé salga de la maternidad.
La BCG protege con alta eficacia —entre un 70 y 86%— frente a las formas más graves de la enfermedad, como la meningitis tuberculosa, que pueden ser mortales en los primeros años de vida. También reduce el riesgo de complicaciones severas en niños menores de cinco añosPágina actualPágina actual. Foto: Agencia NA (Magnific) Asimismo, protege a los niños menores de 5 años de las formas más graves de tuberculosi s, r….
Su aplicación genera una reacción local en el hombro derecho: una marca roja que evoluciona a ampolla, costra y finalmente cicatriz permanente. Los especialistas recomiendan no usar cremas ni vendajes, y solo consultar al pediatra si la llaga no cicatriza, aparece inflamación en ganglios o el bebé presenta fiebre alta.
La vacuna puede postergarse en casos de bebés con bajo peso, lesiones cutáneas o defensas bajas, y también requiere evaluación en hijos de madres con VIH. Si no se aplica al nacer, puede administrarse hasta los seis años en cualquier vacunatorio.
Según datos oficiales, la cobertura en recién nacidos mostró una recuperación en 2024, alcanzando el 87,1% frente al 73,8% del año anterior, reflejando una mejora tras la caída pospandemia. Los especialistas insisten en que la dosis quede registrada en la Libreta Sanitaria, requisito indispensable para controles pediátricos y la futura inscripción escolar.







