Un rosario enviado durante la Guerra de Malvinas en 1982 por una niña de la provincia de Buenos Aires llegó finalmente a su destino más de 40 años después, en un emotivo gesto de memoria y homenaje a los soldados argentinos caídos en el conflicto.

La historia fue compartida por Claudio Cseh, quien durante décadas conservó el rosario entre sus pertenencias. El objeto había sido enviado por una niña de muy corta edad con la intención de acompañar espiritualmente a un soldado argentino en la guerra.
Según relató, el rosario permaneció guardado durante años con respeto y cuidado por su madre, convirtiéndose en un símbolo de fe, inocencia y humanidad en medio de la guerra.
Finalmente, este martes el objeto llegó al lugar para el que había sido destinado desde el comienzo: las Islas Malvinas.


La encargada de concretar el gesto fue Andrea Miranda, quien viajó al archipiélago para participar de la Maratón de Puerto Argentino. Durante su visita al cementerio de Darwin, donde descansan los soldados argentinos caídos en combate, decidió colocar el rosario en la tumba del soldado chubutense Simón Oscar Antieco.


De esta manera, el rosario que había sido enviado como un gesto de acompañamiento espiritual durante la guerra encontró su destino más de cuatro décadas después, transformándose en un homenaje cargado de memoria y significado.
“Hay gestos que el tiempo no borra. Y recuerdos que encuentran su camino”, expresó Cseh al recordar la historia.







