La noche que debía ser una fiesta de fútbol en Avellaneda terminó en caos y violencia. El encuentro entre Independiente y Universidad de Chile, por los octavos de final de la Copa Sudamericana, fue suspendido tras una serie de incidentes en las tribunas que dejaron heridos y graves críticas a la organización.
El socio de Independiente, Osvaldo Bonino, fue testigo directo y en diálogo con Radio ABC relató lo sucedido: “Desde que empezó el partido, los hinchas de la U. de Chile que estaban en la tribuna superior comenzaron a tirar botellas, piedras, hasta un inodoro contra la gente que estaba abajo. No era la barra de Independiente, eran familias y socios que fueron a ver el partido tranquilos”.
El partido debió detenerse en varias oportunidades debido a los proyectiles lanzados. Uno de ellos impactó en la cabeza de un hincha, que terminó ensangrentado y debió ser asistido por personal médico. “Se tiraban cascotes, azulejos, palos. La Conmebol advirtió por altoparlantes que iba a suspender el partido, pero no hicieron caso”, describió Bonino.
La situación se agravó en el entretiempo y en el inicio del segundo tiempo el árbitro determinó la suspensión. En ese contexto, la barra de Independiente rompió un portón y accedió a la tribuna visitante, donde quedaban algunos hinchas chilenos, lo que provocó nuevos enfrentamientos.
Bonino también cuestionó la falta de seguridad en el sector visitante: “El error fue no tener a la policía arriba, y la Conmebol no permitió que subiera para evitar problemas. Eso fue un error garrafal”.
Los incidentes continuaron incluso fuera del estadio, con corridas, represión policial y tensión generalizada. El hincha recordó además que la Universidad de Chile ya había protagonizado episodios similares en canchas argentinas y sudamericanas.
Finalmente, Bonino expresó su deseo de que lo sucedido deje una enseñanza: “Esto tiene que servir de ejemplo. No puede ser que un partido de fútbol se convierta en una batalla campal. Ayer podría haber terminado en una tragedia”.







