Se perdió más de medio millón de puestos de trabajo en Argentina desde noviembre de 2023 hasta diciembre de 2025, reveló este martes un informe del Centro de Estudios Scalabrini Ortiz (Ceso).
«Hay retrocesos muy fuertes en la cantidad de trabajadores, que cayeron en unos 500.000 desde el inicio del Gobierno, frente a un Ejecutivo que dice que aumentaron en 400.000 los trabajadores», contrapuso en diálogo con la Agencia Sputnik uno de los analistas del organismo, el economista Alejo Muratti.
La coexistencia entre el crecimiento de la economía argentina y el deterioro laboral se explica por «una diferencia que hay entre el relato oficial de los distintos ministros con lo que indican los datos de la economía real, que muestran a nivel sectorial un desempeño heterogéneo y desequilibrado», contextualizó el investigador.
El Gobierno adopta una fuente incorrecta en su metodología, «que es la cuenta de generación de ingresos, que calcula con coeficientes fijos la cantidad de trabajadores: como la cuenta crece en ciertas actividades, hace crecer en modo proporcional a las personas que emplea», detalló el economista.
A modo de ejemplo, el aumento de la actividad en el agro y la minería es traducido en un alza de su cantidad de trabajadores, cuando el primer sector solo ganó 8.000 empleados, mientras que el segundo perdió la misma cifra.
El cálculo real del empleo debe basarse en la Encuesta de Población de Hogares del Instituto Nacional de Estadística y Censos, el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), dependiente de la seguridad social, y la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, «que coinciden en decrecimiento de 500.000 trabajadores», puntualizó Muratti.
EMPRESAS
El estudio de Ceso también señala la destrucción de 22.600 empresas desde el inicio de la actual administración, mientras que el Ejecutivo de Javier Milei sostiene que son solo 2.400 unidades.
Esta discrepancia se explica porque el Gobierno descarta de sus cálculos a las microempresas que tienen entre 1 y 5 trabajadores, y que representan el 70 por ciento de las compañías existentes en el país.
Lo mismo sucede con la medición del producto interno bruto (PIB).
«El Gobierno dice que durante el mandato de Javier Milei creció 10 por ciento, dejando de lado una metodología correcta, porque compara la actividad económica de enero de este año con la de diciembre de 2023», observó Muratti.
Debe tenerse en cuenta que la actividad económica se contrajo 4 por ciento entre noviembre y diciembre de 2023 «por la devaluación y el ajuste que el mismo Gobierno implementó, de modo que la partida del dato hace que crezca más desde diciembre de 2023 a enero de 2026», precisó el economista.
El 2023 estuvo además caracterizado por una sequía y una crisis generalizada, además de ser un año electoral, lo que representó una base baja desde la cual partir, y permitió que el crecimiento de punta a punta terminara siendo mayor, añadió.
Si se compara el PIB de un año más estable, como 2022, con el último trimestre de 2025, el crecimiento de la economía es apenas de 1,8 por ciento a nivel desagregado, revela el estudio.
Los sectores que empujaron el crecimiento del PIB fueron el agro, que se expandió 17 por ciento entre 2022 y enero de 2026, y los hidrocarburos, que se ampliaron 16 por ciento.
Los que hicieron retroceder la economía «están orientados al mercado interno y explican la mayor fuentes de puestos de trabajo, como construcción e industria, que cayeron 15 y 9 por ciento respectivamente», describió Muratti.
En consonancia con estos datos, la construcción se desprendió de 62.000 trabajadores desde noviembre de 2023, y la industria manufacturera, de otros 65.000.
La caída de empleados en el sector privado registrado y el sector público en conjunto asciende a 271.000 personas, y si se suman monotributistas (autónomos) y empleadas en casas particulares, 500.000 personas se quedaron sin empleo desde noviembre de 2023, se indica en el reporte.
De la mano con estos registros, hubo una fuerte caída en el poder adquisitivo de los jubilados (18 por ciento), de los empleados públicos (9 por ciento) y de los trabajadores del sector privado (2 por ciento), mientras que los informales habrían mejorado su ingreso en 28 por ciento, si bien el estudio de Ceso advierte que ese porcentaje parece ser un efecto estadístico por particularidades en su medición y no una mejora real.
La actual administración apuesta por desregular la economía, ajustar el gasto público y reducir la estructura estatal para reducir la inflación y activar la economía, bajo la asunción de que, con el predominio de la intervención privada, y sin controles públicos, el país se desarrollará gracias al impulso de las inversiones. (Sputnik)






