La Conferencia Episcopal Argentina (CEA) evocó el inminente 50º aniversario del golpe de Estado que dio inicio a la última dictadura cívico-militar (1976-1983) al reclamar el fin de la violencia del terrorismo de Estado y al reafirmarse en la necesidad de una democracia inclusiva.
«Hoy decimos de manera rotunda: ‘nunca más’ a la violencia de la dictadura y ‘siempre más’ a una democracia justa», señaló este jueves la institución en un comunicado.
La comisión permanente del Episcopado reconoció la gravedad del período más tenebroso que vivió este país sudamericano en su historia reciente y aseguró que «la memoria exige una autocrítica, de la sociedad y la Iglesia presente en ella, que ayude a redescubrir y reconstruir el sentido de la fraternidad entre los argentinos».
«Hacer memoria (…) nos permite comprometernos con los desafíos del presente y orientarnos hacia un futuro mejor», afirmó en su documento.
Los cardenales y obispos que integran la comisión permanente alertaron también sobre el presente, que definieron como una «época con una tendencia creciente al autoritarismo», y «un tiempo en que los populismos de distinto signo explotan la angustia de los ciudadanos, pero no representan el remedio de una vida buena».
Bajo esa mirada, la CEA cuestionó un tiempo «en que va predominando una ideología de la supervivencia del más fuerte sobre el más débil, cuando la fortaleza de la democracia debería manifestarse en el cuidado a los más frágiles».
La Iglesia católica alertó sobre la naturalización de la violencia que repercute en las redes sociales, en los barrios, y en el Congreso nacional, y advirtió que «su espiral comienza con el discurso y escala hacia la acción».
«¡Del insulto de cada día al que piensa distinto, líbranos, Señor! Se torna peligroso acentuar la culpa ajena para proclamar la propia inocencia y justificar una agresión indeterminada», indicó sin mencionar en concreto a ninguna autoridad nacional.
En ese marco, el Episcopado también alertó de que «cualquier afrenta o violencia contra la dignidad de la persona es, en esencia, una agresión que destruye al sistema mismo».
En su llamada a reconstruir el diálogo social y político, la institución eclesiástica reivindicó la democracia como un sistema cuya finalidad última «es el bien común» y sostuvo que invita a que todos sean incluidos «en el camino de la plenitud humana».
En la obra «La verdad los hará libres», la Iglesia católica argentina reconoció en 2023 la complicidad de las autoridades eclesiásticas con el terrorismo de Estado, que causó 30.000 desaparecidos y se apropió de unos 500 niños a los que arrebataron su identidad y entregaron en adopción a agentes de la dictadura. (Sputnik)







