Treinta y cinco personas se graduaron esta semana de la Diplomatura en Estudios sobre la Muerte y los Cementerios, una propuesta formativa que, aunque poco habitual, empieza a ganar terreno en el ámbito académico. La iniciativa, impulsada por un equipo de docentes-investigadores como Celeste Castiglioni y Romina Rossi, busca abordar la muerte desde múltiples disciplinas: filosofía, pedagogía, antropología, rituales, modos de morir y formas de enterramiento.
“La muerte sigue siendo un tabú en el sur de América Latina. No ocurre lo mismo en otras culturas, como en México, donde forma parte activa del entramado social”, señalaron desde la organización. Los docentes que dictaron la diplomatura cuentan con trabajos de investigación y publicaciones propias, que sirvieron como insumo para la formación.
Además de atravesar distintas cátedras, los estudiantes presentaron un Trabajo Integrador Final (TIF), requisito indispensable para obtener el título. “No estudiamos la muerte por la muerte en sí, sino porque nos conecta directamente con el modo de vivir. Cuanto más se habla del tema, más sentido cobra la vida presente”, reflexionaron.
Este miercoles se dió un nuevo paso con el inicio del Primer Congreso de la Red Académica de Estudios sobre la Muerte, que reunirá a especialistas locales e internacionales. Participarán, entre otros, investigadores de México, país donde los cementerios no se ocultan, sino que son espacios de sociabilidad y encuentro cultural.
Si bien la diplomatura tiene una fuerte impronta filosófica y pedagógica, también abre posibilidades laborales, especialmente en el ámbito docente. “Queremos que este tema se incorpore en la currícula, sobre todo desde la pandemia, que nos enfrentó crudamente con la muerte. Es necesario abordarlo con seriedad y rigor académico”.






