En un control de alcoholemia realizado en Comodoro Rivadavia, una mujer sorprendió a los agentes al dar positivo y justificar el resultado con una frase que quedó en la memoria popular: “Es Listerine, señorita”.
La protagonista del episodio intentó explicar que el alcohol detectado provenía del enjuague bucal y no de la ingesta de bebidas alcohólicas. La referencia remite a la célebre ocurrencia de Carlos Bilardo, quien en su momento utilizó la misma expresión en un contexto similar.
El hecho generó comentarios y curiosidad entre los presentes, destacando lo insólito de la situación y la vigencia de una frase que se convirtió en parte del folklore argentino.







