Un hecho inusual conmociona a la localidad de Río Mayo, donde fueron encontrados tres yeguas y dos caballos muertos en un campo ubicado a unos seis kilómetros del pueblo. Los animales presentaban la pérdida de ojos, lengua, orejas y otros tejidos blandos, sin rastros de sangre ni huellas de depredadores.
El propietario, Francisco Quilodrán, trabajador rural, manifestó que nunca había observado una situación semejante y descartó la acción de pumas, zorros o carroñeros, habituales en la zona.
El misterio se intensificó con testimonios de vecinos que aseguraron haber visto luces extrañas en el cielo durante los días previos. Uno de los relatos describe una luz “tipo plato, con una cola” que desapareció cuando intentaron fotografiarla, en el corredor rural cercano a la planta de agua mineral Orizon.
El caso generó gran repercusión en la comunidad y abrió interrogantes sobre el origen de las muertes y las coincidencias con los fenómenos luminosos observados.









