El automovilismo argentino despidió este martes a Tulio Crespi, quien falleció a los 88 años luego de una extensa trayectoria como constructor y preparador. A lo largo de su carrera fabricó más de mil autos de competición, con presencia en categorías como Fórmula Renault Argentina, Turismo Carretera, TC 2000, Fórmula 2 Nacional y Fórmula 3 Sudamericana.
Su nombre trascendió fronteras en 1975, cuando presentó la Tulia GT y la Tulieta en el Salón del Automóvil de París, mostrando al mundo la capacidad de la industria artesanal argentina. También dejó su sello en proyectos emblemáticos como el Petiso-Torino de Nasif Estéfano y trabajó junto a pilotos de renombre como Guillermo Ortelli. 
En sus últimos años, junto a sus hijos, participó en la reproducción de autos de Ayrton Senna para una serie internacional, reafirmando la vigencia de su taller familiar.
Antes de morir, Crespi dejó una carta de despedida, en la que agradeció a su familia, colaboradores y pilotos, y se definió como “un laburante del fierro”. En el texto pidió que lo recuerden por cómo vivió: “Viví 88 años haciendo exactamente lo que amé. ¿Cuánta gente puede decir eso?”







