El cierre fue confirmado por Francisco Calculef, quien hasta entonces presidía la filial local. El socio y exintegrante Jorge Grau recordó una presentación realizada años atrás ante la conducción nacional y cuestionó la falta de información sobre la intervención, el patrimonio y el funcionamiento de la institución.
La Cruz Roja Argentina dejó de funcionar en Comodoro Rivadavia, según confirmó telefónicamente Francisco Calculef, quien hasta el cierre se desempeñaba como presidente de la filial local.
La decisión vuelve a poner en el centro de la escena a una institución con décadas de presencia en la ciudad y abre interrogantes sobre qué ocurrió con la comisión local, cuál fue el resultado de la intervención que se había dispuesto años atrás y qué sucederá con el patrimonio y las actividades que desarrollaba la entidad.
Hasta el momento, socios y exintegrantes consultados aseguran no haber recibido una comunicación institucional detallada que explique públicamente los motivos del cierre.
Una intervención que ya había encendido las alarmas
Uno de quienes vuelve a plantear interrogantes es Jorge Grau, socio y exintegrante de la Cruz Roja, quien relató que aproximadamente dos años atrás había presentado ante la conducción nacional documentación relacionada con presuntas irregularidades administrativas, patrimoniales y contables que, según su versión, venían de gestiones anteriores y habrían continuado posteriormente.
Grau aseguró que la información llegó inicialmente a través de integrantes de aquella comisión que posteriormente renunciaron.
“Me llegó la denuncia por parte de algunas personas de la comisión que después renunciaron. Yo junté datos, me informé y reuní pruebas, y eso se lo mandé al presidente de Cruz Roja Argentina, que fue quien mandó la intervención”, relató.
Según explicó, luego de aquella presentación la filial fue intervenida y se conformó una comisión transitoria o de emergencia con el objetivo de garantizar la continuidad de las actividades.
Sin embargo, el propio Grau sostiene que nunca recibió información oficial sobre el resultado de ese proceso.
“Me enteré por el boca en boca. Me llamaron voluntarios y me dijeron que estaba cerrada la Cruz Roja”, contó.
Incluso, afirmó que posteriormente recibió llamados de exsocios de la antigua comisión que también le preguntaban qué había sucedido.
“Los últimos datos que yo manejaba es que estaba intervenida y que había una comisión nueva formada, que era una comisión de emergencia, porque si está intervenida, forman una comisión para que la gente siga trabajando en la Cruz Roja”.
Y agregó:
“Lo que parece ser es que esa comisión la dejaron acéfala otra vez”.
La situación deberá ser explicada por la conducción nacional de Cruz Roja Argentina, particularmente en relación con el proceso de intervención y las decisiones adoptadas posteriormente.
Inventarios, documentación y patrimonio: los puntos que Grau había cuestionado
Uno de los principales cuestionamientos planteados por Grau está relacionado con el inventario de bienes de la filial.
El exintegrante explicó que su madre, Rosalinda Silva Guerau, tuvo una extensa trayectoria dentro de la institución y conservaba documentación histórica de la Cruz Roja en Comodoro.
Según su relato, entre esa documentación figuraba un inventario antiguo que alcanzaba aproximadamente las 12 páginas. Sin embargo, al momento de acceder a la documentación correspondiente a una gestión posterior, encontró diferencias que consideró significativas.
“Cuando me hacen participar de las elecciones de la nueva comisión, me entregan el stock y era una hoja nomás. Así que imaginate todas las cosas que faltaban”, sostuvo.
Grau también señaló presuntas inconsistencias económicas vinculadas con el manejo de los ingresos provenientes de inmuebles de la institución.
Según afirmó, algunos edificios eran alquilados y los fondos obtenidos eran depositados, pero cuestionó la forma en que esos movimientos aparecían reflejados en la documentación contable.
“Antiguamente esas comisiones alquilaban los edificios, un alquiler de 400.000, 700.000 pesos, lo dejaban en el banco, pero estaban en plazo fijo y nunca figuraban los plazos fijos”.
En ese contexto, concluyó:
“El balance y lo que vendría a ser el stock no coincidía con la realidad”.
Estas afirmaciones corresponden al testimonio de Grau y no permiten, por sí solas, establecer la existencia de irregularidades ni responsabilidades. Para determinarlo resulta indispensable acceder a balances, inventarios, documentación patrimonial, auditorías y resoluciones de Cruz Roja Argentina, además de conocer la respuesta formal de la conducción nacional.
Tres inmuebles y un patrimonio que también genera interrogantes
Otro de los aspectos señalados durante la entrevista es el patrimonio inmobiliario de la institución.
Grau aseguró que existen tres inmuebles vinculados históricamente a Cruz Roja en Comodoro Rivadavia y destacó el trabajo realizado por su madre para conseguir la regularización de esas propiedades.
Mencionó el edificio ubicado sobre Hipólito Yrigoyen, la antigua sede social ubicada frente al mar y otro inmueble situado sobre la Ruta Nacional 3, que según indicó actualmente se encuentra alquilado.
De acuerdo con su relato, esos bienes estarían registrados a nombre de Cruz Roja Argentina.
La situación patrimonial adquiere especial relevancia ahora que la filial local dejó de funcionar: ¿qué ocurrirá con esos inmuebles?, ¿quién administra actualmente esos bienes?, ¿qué destino tendrán los recursos provenientes de eventuales alquileres?
Son algunas de las preguntas que deberán responder las autoridades de la organización.
Una historia familiar atravesada por Malvinas
La relación de Grau con Cruz Roja no comenzó recientemente. Según relató, forma parte de una familia estrechamente vinculada con la institución.
Su madre, Rosalinda Silva de Grau, tuvo una extensa trayectoria dentro de la Cruz Roja y, según recordó, participó de tareas humanitarias vinculadas con la Guerra de Malvinas.
Grau destacó particularmente el trabajo realizado para facilitar la llegada de médicos internacionales y la atención y traslado de soldados heridos.
También recordó el reconocimiento que recibió su madre después de la guerra.
Para él, esa historia explica el vínculo emocional que mantiene con la institución.
“Como te decía antes, yo vengo de una familia de la Cruz Roja, porque mi mamá 60 años, yo 40 años, desde los 10 años, tengo 64 ahora”.
Y sintetizó ese sentimiento con una frase:
“Para mí la Cruz Roja es una bandera que llevo en mi corazón y puede ser mucho dolor ver esto”.
El problema que genera el cierre: la pérdida de confianza
Más allá de las cuestiones administrativas y patrimoniales, Grau puso el foco en otro aspecto que considera todavía más delicado: la confianza de la comunidad.
La Cruz Roja históricamente estuvo asociada a la asistencia humanitaria, las emergencias, la capacitación y el voluntariado. Por eso, para quienes tienen una relación histórica con la institución, el cierre de una filial no representa solamente el cese de una actividad administrativa.
Grau lo expresó de manera contundente:
“Antes vos hablabas de la Cruz Roja y decías: ‘Voy a donar esto, aquello, qué sé yo’”.
Ante la observación de que aquello estaba basado en la confianza, respondió:
“Era confianza”.
Y agregó:
“Ahora escuchás en una calle que te dicen: ‘La Cruz Roja no, son un nido de gatos’. Y eso duele mucho, porque no están trabajando bien”.
Fuente: Diario Cronica







