El cangrejo verde (Carcinus) es considerado uno de los invasores costeros más exitosos del mundo y su presencia en la Patagonia argentina preocupa por los impactos ecológicos y económicos que puede generar. Detectado por primera vez en el Golfo San Jorge en 1999-2000, se expandió hacia el norte alcanzando los golfos Nuevo, San José y San Matías, todos ellos cercanos a puertos internacionales como Comodoro Rivadavia, Puerto Madryn y San Antonio Este, reconocidos como puntos de entrada de especies marinas no nativas. 
Un nuevo estudio realizado por investigadoras del IDEAus-CONICET y la Universidad de la República (Uruguay) aporta evidencia de que la llegada del cangrejo verde a la región involucra múltiples eventos de introducción. A través de análisis genéticos del gen mitocondrial COI, se confirmó la presencia de dos especies: el cangrejo verde europeo (C. maenas) y el cangrejo verde del Mediterráneo (C. aestuarii).
Los resultados muestran una mayor diversidad genética hacia el norte, lo que contradice la hipótesis de una única introducción seguida de expansión. Además, en C. aestuarii se identificaron haplotipos muy divergentes, lo que sugiere distintos linajes introducidos en diferentes momentos. 
El estudio también reveló que la identificación externa de los ejemplares no siempre coincide con la genética, lo que abre la posibilidad de hibridación entre especies. Según la investigadora Berenice Trovant, esta complejidad plantea nuevas preguntas sobre la evolución de las poblaciones invasoras y su capacidad de adaptación en ambientes costeros de la Patagonia.
La investigación refuerza la necesidad de monitorear los puertos y realizar estudios genéticos más exhaustivos para comprender cómo estas especies invasoras se establecen y expanden en la región.







