Un antiguo mapa geológico y una estructura circular bajo el Atlántico Sur alimentan una de las hipótesis más intrigantes sobre las Islas Malvinas. El geólogo Maximiliano Rocca sostiene que la anomalía detectada en 1997 por el SEGEMAR podría corresponder a un gigantesco cráter de impacto, bautizado como “Cráter de Impacto Malvinas”.
La formación, con un diámetro estimado de 250 kilómetros, presenta señales gravimétricas y magnéticas que sugieren un origen extraordinario. Rocca interpreta estas huellas como compatibles con un impacto de un cuerpo extraterrestre de enormes dimensiones.
El planteo se relaciona con la Gran Mortandad del Pérmico-Triásico, ocurrida hace unos 252 millones de años, cuando desapareció el 90% de las especies marinas y el 70% de las terrestres. De confirmarse, el hallazgo podría aportar claves sobre las causas de aquella catástrofe planetaria.
Sin embargo, la falta de perforaciones profundas impide obtener muestras directas del subsuelo. Los mapas gravimétricos y magnéticos ofrecen indicios, pero no pruebas concluyentes. La investigación sigue abierta y depende de nuevas campañas internacionales que permitan verificar si la estructura responde a un impacto o a procesos tectónicos.
El interés científico es global: tecnologías modernas de exploración submarina podrían resolver el enigma y reescribir parte de la historia geológica del Atlántico Sur.







