El Aeroparque Jorge Newbery interrumpió sus operaciones por 55 horas desde este martes a las 9 hasta el jueves 27 de agosto a las 16, debido a trabajos de bacheo y balizamiento en la pista. La medida, coordinada por Aeropuertos Argentina y el ORSNA, afecta directamente a miles de pasajeros en plena expansión de la actividad aérea.
Durante el cierre, entre el 50% y el 60% de los vuelos fueron trasladados a Ezeiza, que pasó de un promedio de 530 movimientos a cerca de 940 en el mismo período. El resto de los servicios fue cancelado o modificado por las aerolíneas, que debieron reorganizar sus cronogramas.
El impacto no se limita a la incomodidad de los traslados: los usuarios enfrentan mayores tiempos de viaje, congestión en Ezeiza y reprogramaciones que alteran la planificación de la semana.
La situación expone la presión sobre el sistema aeroportuario en un contexto de crecimiento sostenido: Aeroparque ya registra picos de 440 vuelos diarios y en 2025 alcanzó un récord de 17,8 millones de pasajeros.
Mientras tanto, las obras forman parte de un plan de modernización de USD 85 millones, que incluye ampliaciones de plataformas, áreas de check-in y nuevos espacios VIP y comerciales. Sin embargo, la necesidad de mantenimiento urgente obliga a asumir costos inmediatos en la experiencia de los viajeros.






