En el último año, más de 22 mil jubilados se reincorporaron al mercado laboral, principalmente en actividades informales y sin aportes. El fenómeno se explica por la fuerte caída del poder adquisitivo de las jubilaciones y el congelamiento de bonos complementarios, que dejaron a gran parte de los adultos mayores sin capacidad de cubrir la canasta básica.
Según datos del Instituto Argentina Grande, el 12,6% de las personas de 66 años o más forman parte del “desempleo ampliado”, mientras que el 7,7% realiza trabajos desprotegidos. En total, se estima que 68.700 mayores buscan empleo en condiciones precarias.
La jubilación mínima, que en septiembre será de $428.590 más un bono de $70.000, apenas cubre una cuarta parte de la canasta básica de un jubilado, valuada en $1.824.682. Los principales gastos corresponden a medicamentos, alimentación, vivienda y servicios, todos con aumentos superiores al promedio.
El informe advierte que la situación refleja una crisis estructural: cada vez más jubilados deben volver a trabajar para sobrevivir, en un contexto de ingresos insuficientes y creciente informalidad.







