Diversas investigaciones nutricionales señalan que la alimentación desempeña un papel clave en la prevención del cáncer. Reducir o limitar el consumo de algunos productos puede contribuir a disminuir el riesgo de desarrollar distintos tipos de tumores.
- Carnes procesadas Contienen nitritos, nitratos y aditivos que se consideran potencialmente cancerígenos. Se recomienda optar por carnes magras, pollo o pescado.
- Carnes rojas Su consumo excesivo puede provocar alquilación de compuestos que predisponen al cáncer colorrectal. Lo ideal es limitarse a tres raciones por semana.
- Sal En grandes cantidades puede volverse perjudicial y aumentar el riesgo de cáncer gástrico. Es aconsejable reducir su uso y preferir condimentos naturales.
- Azúcar El exceso favorece la obesidad, condición asociada a un mayor riesgo de cáncer. Se recomienda reemplazarla por frutas o endulzantes naturales.
- Alimentos fritos El problema no es solo el aceite, sino los ácidos poliinsaturados que se alteran al calentarse, agravando las lesiones intestinales y del colon.







