La querella mayoritaria de las doctoras Valeria Carreras y Lorena Arias, que representa a 34 familias de los 44 tripulantes fallecidos en el hundimiento del submarino ARA San Juan expresó su rechazo a los términos de la editorial publicada por La Nación bajo el título «ARA San Juan: un fallo injusto».
Para llegar a esta sentencia hicieron falta casi nueve años de instrucción, un juicio oral de treinta audiencias y la evaluación de un cuerpo extenso de prueba técnica y testimonial. Presentar ese proceso como una «judicialización indebida» de la cadena de mando ignora ese trabajo y toma partido, sin fundamento probatorio propio, por la versión que esta querella y la fiscalía debieron enfrentar durante casi una década.
Llama la atención, además, que en toda la editorial no se mencione una sola vez a los 44 tripulantes fallecidos ni a sus familias. El texto se ocupa extensamente de las eventuales consecuencias de la condena sobre «la profesión naval» y sobre quienes en el futuro «lleguen» a ocupar cargos de mando, pero no dedica una línea a quienes perdieron un hijo, un padre o un hermano hace casi nueve años. Esa ausencia no es un detalle menor: dice con quién se identifica el editorial, y con quién no.
Que la primera condena penal a un jefe naval argentino por la muerte de su propia tripulación en tiempos de paz sea recibida como una «injusticia» antes incluso de conocerse los fundamentos completos de la sentencia —previstos para el 21 de agosto— dice menos sobre el fallo que sobre quienes se apresuran a cuestionarlo.
Esta querella sostiene, en cambio, que la sentencia debe revisarse por insuficiente: cuatro acusados y una sola condena, a tres años en suspenso, no es una condena desproporcionada; es una condena mínima frente a la muerte de 44 personas. Así lo vamos a plantear ante la Cámara Federal de Casación Penal, tanto respecto de las absoluciones como de la magnitud de la pena.
Las familias que representamos no cuentan con una institución que salga a defenderlas en una editorial. Cuentan con esta querella, y vamos a sostenerla hasta las últimas instancias.







