Dos abogadas querellantes en el juicio que investiga las responsabilidades de cuatro exoficiales de la Armada Argentina (ARA) por el hundimiento del submarino San Juan –con 44 tripulantes a bordo– en noviembre de 2017 denunciaron presiones mediáticas sobre los jueces que dictarán pronto su veredicto.
«Ara San Juan: querellantes denuncian una ‘presión mediática’ sobre el tribunal antes del veredicto», informaron fuentes judiciales a la Agencia Sputnik.
A pocos días de que el Tribunal Oral Federal de Santa Cruz dicte su sentencia, las abogadas Valeria Carreras y Lorena Arias acusaron a medios de comunicación nacionales de reproducir de manera insistente los argumentos de las defensas de los imputados.
«No es casualidad. Es presión. Y la denunciamos», afirmaron.
La fiscalía solicita penas de 5 años para el contralmirante retirado Luis Enrique López Mazzeo –excomandante de Adiestramiento y Alistamiento de la Armada, el máximo cargo operativo en la Armada– y para el excapitán de navío destituido Claudio Villamide, quien conducía la Fuerza de Submarinos.
Tras más de 30 jornadas de juicio, la fiscalía también requirió cuatro años de prisión para el capitán de navío retirado Héctor Alonso y tres años de reclusión para el capitán de fragata retirado Hugo Miguel Correa.
Según la querella, existe una estrategia para instalar que «no se sabe qué pasó» con el submarino y que, en consecuencia, no debería haber condenas.
En su misiva, las letradas señalaron que «eso es falso», al recordar que la prueba reunida durante la investigación ya fue analizada en distintas instancias judiciales y administrativas.
Por eso en enero de 2020, el procesamiento de los acusados fue dictado con material probatorio, y por eso un tribunal de alzada, la Cámara Federal de Apelaciones de Comodoro Rivadavia, confirmó esa decisión en noviembre del mismo año.
A su vez, el propio Consejo de Guerra de la Armada Argentina consideró que existían elementos suficientes para destituir a oficiales superiores.
«No hace falta una prueba nueva. Hace falta que el Tribunal no ceda ante la presión», sostuvieron las querellantes.
Carreras y Arias también cuestionaron la estrategia defensiva desplegada durante el proceso judicial, pues, según indicaron, las argumentaciones fueron cambiando a lo largo de los más de ocho años transcurridos desde la tragedia: desde una supuesta apertura accidental de una válvula, a considerar que la responsabilidad era de la tripulación y del comandante fallecido.
«Todo, menos hacerse cargo de sus actos y de sus omisiones», afirmaron.
En otro tramo del comunicado, las abogadas denunciaron que sobre los integrantes del tribunal se ejerce presión «valiéndose del poder institucional que aún detentan los acusados».
Las letradas recordaron que representan a suboficiales y familiares de las víctimas «sin padrinos políticos, sin fortuna», muchos de ellos residentes en distintas provincias, y sostuvieron que el proceso judicial que impulsan desde hace más de ocho años «no es contra la Armada Argentina», sino por la tripulación que falleció a bordo del navío.
«No nos subestimen. El mar no los hundió. Fueron los hombres. Y deben ser condenados», concluyeron.
La lectura de las últimas palabras de los acusados está agendada para el 8 de julio.
A partir de entonces, el tribunal está habilitado para dar a conocer el veredicto sobre los cuatro altos mandos de la Armada enjuiciados.
El San Juan era uno de los tres submarinos que poseía la Armada argentina.
En su último contacto con tierra, a las 8.52 hora local (11.52 GMT) del 15 de noviembre de 2017, el buque informó que había ingresado agua de mar por el sistema de ventilación, lo que provocó un principio de incendio.
Dos horas después, a las 10.51 hora local (13.51 GMT), se registró una explosión a 48,28 kilómetros de la última posición del navío, en coincidencia con el recorrido que cursaba desde la ciudad austral de Ushuaia, en la provincia de Tierra del Fuego (este) hasta Mar del Plata, una ciudad balnearia de la jurisdicción de Buenos Aires (este) donde el navío tenía su atracadero habitual.
A un año de su desaparición, el buque estadounidense Ocean Infinity halló la embarcación argentina a 907 metros de profundidad frente al Golfo San Jorge, en el Mar Argentino. (Sputnik)






