La velada organizada por la UFC en los jardines de la Casa Blanca se convirtió en un episodio histórico no solo por la derrota de Ilia Topuria, sino por el estado físico en el que finalizó el enfrentamiento. El peleador hispano-georgiano, que llegaba con un récord impecable de 17 victorias, sufrió cortes profundos, hematomas y una inflamación tan severa que le provocó pérdida de visión parcial. Su hermano Aleksandre solicitó la intervención médica antes del quinto asalto, al constatar que no podía ver, lo que derivó en la detención inmediata del combate. Dana White, presidente de la UFC, reconoció la gravedad de las lesiones y mencionó la posibilidad de una fractura en el hueso orbital. El excampeón fue trasladado a un centro asistencial para estudios más exhaustivos y deberá iniciar un proceso de rehabilitación antes de pensar en regresar al octágono.








