Los senadores nacionales por la provincia de Buenos Aires presentaron iniciativas para fortalecer el carácter estratégico del sistema nuclear argentino y garantizar que decisiones clave sobre uno de los sectores tecnológicos más avanzados del país cuenten con amplios consensos políticos. Uno de los proyectos establece mecanismos de protección para el reactor CAREM, mientras que el otro fija resguardos institucionales para las políticas nucleares de largo plazo.
Los senadores nacionales por la provincia de Buenos Aires Juliana Di Tullio y Wado de Pedro impulsan proyectos de ley orientados a resguardar el desarrollo nuclear argentino, una política estratégica que integra ciencia, tecnología, industria y soberanía energética. Las iniciativas buscan proteger capacidades construidas durante décadas por el Estado argentino y garantizar que las decisiones más relevantes para el sector respondan a una visión de largo plazo, con amplios consensos políticos e institucionales que trasciendan los cambios de gobierno. Los proyectos de ley fueron presentados en el marco del Día Nacional de la Energía Atómica, que se celebra cada 31 de mayo.
Uno de los proyectos, que lleva la firma de Juliana Di Tullio y Wado de Pedro, establece mecanismos específicos para proteger la continuidad del reactor CAREM, el primer reactor nuclear de potencia diseñado íntegramente en la Argentina y uno de los desarrollos tecnológicos más innovadores del mundo en materia de reactores modulares. La iniciativa apunta a impedir su cancelación, la transferencia de la tecnología desarrollada en el marco del proyecto y su desvinculación de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), estableciendo que cualquier decisión de esa magnitud requiera una mayoría agravada de dos tercios del Congreso.
El segundo proyecto, impulsado por Di Tullio, amplía esa lógica de protección al conjunto de las políticas estratégicas del sector nuclear argentino. La propuesta establece que cuestiones vinculadas a programas de investigación y desarrollo, transferencia de tecnología, acuerdos internacionales de cooperación y otras decisiones estructurales para el sistema nuclear deban contar también con amplios consensos institucionales. El objetivo es consolidar a la energía nuclear como una verdadera política de Estado y preservar uno de los complejos científico-tecnológicos más relevantes del país.
“No podemos permitir que una política transversal como ésta quede a merced de las decisiones arbitrarias de los gobiernos de turno. Los argentinos y argentinas nos merecemos diseñar y sostener estrategias a largo plazo”, expresó Di Tullio al presentar el proyecto. Denunció que “todas las propuestas de desarrollo de este gobierno están orientadas a la extracción indiscriminada de nuestros recursos, a la entrega de nuestro patrimonio». Y concluyó: «No podemos permitir que además destruya el sistema de ciencia y tecnología”.
“Somos uno de los pocos países del mundo que desarrolló el ciclo completo de la tecnología nuclear con fines pacíficos. Ahí hay décadas de inversión pública, trabajo argentino, formación de recursos humanos y desarrollo científico que forman parte del patrimonio estratégico de la Nación”, sostuvo Wado de Pedro. En la misma línea, remarcó que “el CAREM es una muestra de la capacidad que tiene la Argentina para generar tecnología de punta, agregar valor al conocimiento y construir soberanía tecnológica”. Estas definiciones retoman una posición que el senador ha sostenido durante años en defensa de la CNEA, INVAP, Nucleoeléctrica Argentina y el propio proyecto CAREM, al que definió como «una herramienta clave para el desarrollo autónomo del país».
En los fundamentos de las iniciativas, los legisladores advierten que el sistema nuclear argentino constituye un activo estratégico para el desarrollo nacional, la soberanía energética, la producción de conocimiento y la inserción internacional del país. También señalan que la paralización de proyectos, la pérdida de capacidades tecnológicas o la discontinuidad de políticas de largo plazo generan daños difíciles de revertir. Ante los desmanejos a los que el gobierno de Milei viene sometiendo al sector y el interés oficial en avanzar hacia la privatización de sus activos más relevantes, los senadores proponen dotar al sector de mayores resguardos institucionales y garantizar que las decisiones más relevantes cuenten con consensos políticos amplios y duraderos, a la altura de una actividad que posicionó a la Argentina como referencia mundial en materia nuclear.







