La Unión Industrial Argentina (UIA) manifestó el miércoles su malestar con el presidente Javier Milei, quien tildó a los empresarios de ese rubro de «chorros» (ladrones), durante una reunión con inversores en Nueva York.
«Desde la UIA expresamos nuestro profundo malestar y preocupación por las declaraciones del presidente Javier Milei, en las que calificó a «aquellos que defienden la industria nacional» -es decir, también los industriales argentinos- con expresiones que creemos injustas e infundadas», señaló la central fabril en un comunicado.
Aunque el mandatario ha desacreditado en varias ocasiones a los empresarios industriales, en esta ocasión la UIA decidió reaccionar a los agravios que les propinó Milei durante la «Semana de Argentina» (Argentina Week) en Nueva York, un evento para incentivar las inversiones en el país sudamericano.
Durante su disertación, el mandatario acusó de «prebendarios» al italiano Paolo Rocca, director ejecutivo de Techint, principal conglomerado siderúrgico del país, y a Javier Madanes Quintanilla, presidente de Alumnio Argentino (Aluar) y de la firma de neumáticos Fate, que en febrero clausuró su fábrica y despidió a sus 920 empleados.
En respuesta, la UIA afirmó que con sus insultos, el mandatario distorsiona «el rol que ha tenido y tiene la industria en la historia económica y social del país».
Según sostuvo, «a lo largo y ancho de la Argentina existen miles de empresas industriales -grandes, medianas y pequeñas- que todos los días abren sus puertas y hoy están atravesando un momento muy difícil por la caída de las ventas y la actividad».
Lejos del tono conciliador que mostró en su último comunicado hace una semana, dos días después de que el mandatario los acusara ante el Congreso de ser «corruptos», de aprovecharse de los subsidios y de ser cómplices del «saqueo a los argentinos», la UIA insistió en que el sector está «haciendo un esfuerzo inmenso para adaptarse al nuevo escenario que propone el Gobierno».
«Por eso, cuando desde la máxima investidura institucional se utilizan expresiones que descalifican a quienes producen e invierten, se genera un agravio injusto hacia ese esfuerzo cotidiano y se debilita el clima de respeto que la Argentina necesita reconstruir», agregó la gremial.
Además la UIA sostuvo que los inversores nacionales y extranjeros también observan «la calidad de la convivencia democrática, el respeto institucional y el clima de negocios que ofrece un país».
«Las descalificaciones públicas hacia quienes producen y generan empleo no contribuyen a consolidar ese camino, más aún cuando no existe ninguna denuncia ni delito que involucre a las personas o sectores que han sido objeto de estos agravios, tratándose simplemente de una opinión que, al provenir de la máxima autoridad del país, adquiere una relevancia institucional inevitable», subrayó la institución.
La caída del consumo, y las políticas de apertura de importaciones y de desregulación económica impulsadas por el Gobierno, están afectando a la industria en todo el país, por lo que la UIA reclamó la semana pasada que necesita «un proceso de adaptación profundo, que no es homogéneo ni inmediato».
La industria argentina aporta el 25,7 por ciento del valor agregado bruto del país, el 68,5 por ciento del total de exportaciones y el 33,6 por ciento de los ingresos fiscales, de acuerdo a la UIA. (Sputnik)







