Los jueces del Tribunal Supremo Federal de Brasil empezaron, la tarde del jueves, a debatir a cuántos años de cárcel será sentenciado el expresidente Jair Bolsonaro (2019-2023), después de que fuera condenado por amplia mayoría (cuatro votos a uno) por intento de golpe de Estado.
El juez instructor del caso, Alexandre de Moraes, inició esta última fase del juicio explicando que ahora los magistrados establecerán los años de pena para cada condenado, teniendo en cuenta agravantes, atenuantes, y otras causas que puedan aumentar o disminuir la sentencia.
Antes de estas deliberaciones, el juez Cristiano Zanin fue el último en votar y al igual que otros tres de sus colegas, consideró que Bolsonaro cometió los cinco delitos que se le imputaban: intento de golpe de Estado, intento de abolición del Estado Democrático de Derecho, pertenencia a organización criminal armada, daño contra el patrimonio y daño contra bienes protegidos.
Las penas máximas de todos estos delitos, sumadas, superan los 40 años de cárcel, aunque la mayoría de juristas consideran que es poco probable que la sentencia de Bolsonaro sea tan alta.
Es la primera vez en la historia de Brasil en que el Justicia condena a un expresidente por intento de golpe de Estado.
Bolsonaro no ha estado presente en ninguna de las sesiones del juicio y permanece en arresto domiciliario en su casa de Brasilia, por haber incumplido medidas cautelares durante el proceso de instrucción.
Además de Bolsonaro también fueron condenados los otros siete integrantes de lo que la Fiscalía llamó el «grupo crucial» de la trama golpista que quería mantenerse en el poder tras las elecciones de 2022, impidiendo que asumiera el Gobierno el presidente electo Luiz Inácio Lula da Silva.
Se trata del exsecretario personal de Bolsonaro, el teniente coronel Mauro Cid; el excandidato a vicepresidente, Walter Braga Netto; el exministro de Defensa Paulo Sérgio Nogueira, el exministro del Gabinete de Seguridad Institucional Augusto Heleno; el exministro de Justicia Anderson Torres; el excomandante de la Marina Almir Garnier y el exdirector de la Agencia Brasileña de Inteligencia Alexandre Ramagem.
De todos ellos, Braga Netto, hombre de confianza y considerado el cerebro de la conspiración, es el único que ya está preso: permanece en prisión preventiva en una cárcel militar de Río de Janeiro desde diciembre del año pasado, porque intentó poner obstáculos a la investigación. (Sputnik)







