Cada 7 de agosto, la figura de San Cayetano moviliza a miles de fieles en toda la Argentina. En Comodoro Rivadavia, la fecha también convoca a quienes se acercan con fe a pedir trabajo, alimento o una mejora en su situación de vida. En ese contexto, el padre Julian Rodriguez, párroco de la capilla de san Cayetano , oriundo de Colombia, compartió su mirada sobre esta festividad y sobre la realidad social que lo interpela desde su labor pastoral.

“Llevo cuatro años en Comodoro, y cada año que pasa siento cómo la situación social se va desmejorando. San Cayetano es una voz fuerte que se levanta en toda la Argentina como un clamor del pueblo por sus necesidades”, expresó el sacerdote, que llegó desde Antioquia, cerca de Medellín, y aún se acostumbra al viento y las temperaturas de la Patagonia.
El párroco explicó que el 7 de agosto no solo interpela desde lo espiritual, sino que está profundamente ligado al bienestar material: “Como católicos, pensamos primero en las necesidades del alma, pero también en el pan, en el techo, en el trabajo digno. Eso ayuda a que una sociedad camine de forma justa y solidaria”.
La festividad encuentra especial resonancia en los barrios populares de la ciudad, donde el desempleo, la inflación, la inseguridad y las adicciones golpean con más fuerza. “En estos días se acercan muchas personas que no tienen trabajo, que están en situación de calle o no pueden pagar el alquiler. Cada año la cantidad crece. La realidad es muy dura en algunos sectores”, detalló.
Frente a este escenario, la Iglesia articula desde dos frentes: la contención espiritual y la ayuda social concreta. “No podemos solucionar la vida de todos, pero sí acompañar desde la escucha, la palabra, la fe. Y en lo social, trabajamos mucho con Cáritas, gracias a quienes colaboran con alimentos, y también tratamos de asistir a familias atravesadas por el consumo problemático de alcohol y drogas”, señaló el sacerdote.
Finalmente, dejó un mensaje para la comunidad: “En medio de las dificultades, la fe sigue siendo una herramienta de esperanza. Y el ejemplo de San Cayetano, como símbolo del pan y el trabajo, sigue siendo actual y necesario”.






