Como tantos comodorenses y argentinos de otras provincias, en 1982 y con sus 18 años Jorge Palacios estaba haciendo la colimba, como en aquel entonces se designaba popularmente al servicio militar obligatorio.
Luego de una breve preparación, nunca para una guerra, a Jorge de manera sorpresiva y hermética lo subieron a un Hercules, aquel que horas después iba a aterrizar de prepo en las ansiadas Islas Malvinas.
En nota con ABC Radio, que se emite de lunes a viernes de 13 a 15 por FM Records, Jorge contó con su emocionada historia. El diálogo arrancó con la bandera, la de argentina y la de Malvinas, esa que la radio tiene en su exterior de manera permanente desde hace más de 25 años.
Jorge cuenta como de Sarmiento, del Regimiento, volvió a su ciudad para subirse al Hércules que le cambiaría su vida y la de los argentinos. El soldado recuerda, con la emoción que vivió y revive cuando el responsable de la tropa, les comunicó que iban a recuperar las Malvinas.
Jorge estuvo en el Regimiento 25 y fue parte del primer Hércules que aterrizó en Malvinas, dentro del denominado Operativo Rosario. La sección A que integró Palacio fue la encargada de tomar, preservar y custodiar el aeropuerto.
La bandera argentina y la de Malvinas da vueltas todo el tiempo durante la charla. Los soldados de la seccióno A trajeron de las islas una bandera inglesa, que está en el Regimiento. Como sucede ante hechos traumáticos, un compañero de batalla hace poco le hizo recordar a Jorge cómo fue que la tomaron.
Un momento duro del relato fue cuando Jorge contó algunas de las experiencias que, junto con el resto de los soldados, atravesó en la guerra, siempre aferrado a la esperanza, a la defensa de su tierra familia y al sentir y sufrir de sus compañeros de tropa. La emoción del 24 de abril y el terrible bombardeo inglés del 1 de mayo
«Yo estaba hecho bolsa, pero otros lamentablemente estaban peor que yo», relata Jorge quien, como muchos soldados, estaba casi desnutridos pero con la fuerza de seguir «hasta que se termine, como sea. Nos encomendamos siempre a lo que creiamos, a nuestras familias y les pedimos a nuestro compañero que, si no volvíamos, que les avise a nuestros viejos» Luego venían los abrazos únicos, los necesarios antes de entrar en cada combate y acción.
Días atrás, siempre hablando con la familia en cercanías del 2 de abril, la esposa de Jorge encontró unas cartas que, durante la guerra, había intercambiado con su mamá. Con mucha emoción y lágrimas, Jorge las leyó para su hijo Leo y su mujer.
La emoción por recordar esos momentos y cómo se aferró a las cartas con su madre
Jorge no puede leerlas en vivo, porque se le nublan los ojos y se le cierra la garganta, pero practicamente las recita de memoria enteras. En las cartas, la mamá le trataba de insuflar ánimo y amor pero también le contaba, para mantenerlo vivo y expectante, sobre las carencias y de los olvidos o faltantes para comprarle El Gráfico.
Entre otras cosas, Jorge le pedía a su mamá, cuando pensaba que no volvía de Malvinas, que no saque la bandera argentina «de la casa hasta que yo vuelva». Jorge peleaba y resistía pero pensaba que se quedaba allá.
Sin embargo y pese a que le cayó una bomba en su pozo de zorro, volvió a su casa, con la bandera en su pecho y en el frente de su casa.
Videos de Lula Fueyo, de la producción de ABC Radio en FM Records






