El exfutbolista del Barcelona y de la selección brasileña, Dani Alves, se presentó el lunes ante un juzgado de Barcelona debido a una denuncia que lo acusa de haber agredido sexualmente a una mujer en el baño de una discoteca de la ciudad en 2022.
El defensor de 40 años fue detenido en enero del año pasado y ha permanecido en prisión en la ciudad española desde entonces. Alves inicialmente negó haber mantenido relaciones sexuales con la mujer, a la que dijo no conocer. Posteriormente se retractó y admitió haber mantenido relaciones sexuales con su acusadora, argumentando que estas fueron consentidas, y que inicialmente lo negó para proteger su matrimonio.
El caso ha generado gran atención tanto por el perfil de Alves como por la relevancia del tema de agresión sexual en España, especialmente tras un incidente similar con el entonces presidente de la Real Federación Española de Fútbol. En España, una denuncia por violación se investiga bajo la acusación general de agresión sexual, y las condenas pueden conllevar penas de cárcel de entre cuatro y 15 años. La Fiscalía española solicita una pena de nueve años de prisión para Alves y que indemnice a la mujer con 150.000 euros.
El juicio se espera que dure tres días en la Audiencia de Barcelona, donde declararán Alves, la presunta víctima y unas 30 personas más. La presunta víctima testificará desde detrás de un biombo y su voz e imagen serán distorsionadas para proteger su identidad.
El caso ha surgido en un contexto en el que España ha estado reevaluando sus leyes contra la violencia sexual, especialmente tras el caso de «La Manada» en 2016. Alves es uno de los futbolistas más laureados de la historia, con más de 40 trofeos por su país y clubes como el Barcelona. Tras su detención, fue despedido por los Pumas de la UNAM de México.







