En su último pronunciamiento, la Academia Nacional de Ciencias expresó preocupación por el creciente fenómeno de la fuga de cerebros en Argentina. Señaló que las condiciones actuales de trabajo y las políticas aplicadas por el Gobierno no logran retener a los científicos ni garantizar un desarrollo sostenido del sector.
El comunicado subraya que la reducción de presupuestos, la precarización laboral y la falta de planificación estratégica están generando un éxodo de profesionales altamente calificados hacia otros países. La institución advirtió que esta situación compromete la capacidad del país para innovar y competir en áreas clave como la tecnología, la salud y la energía.
Un investigador expresó con dureza: “La ciencia ha sido agredida en estos últimos dos años y medio de manera injustificada. Se nos trata de ñoquis, se nos trata de gente que no acepta auditorías, que estudia cosas inútiles”.
También se refirió a la pérdida del poder adquisitivo de los científicos: “Estamos un 40% o 45% abajo con respecto a nuestra situación en noviembre de 2023, en salarios. Los chicos jóvenes ganan por debajo de la línea de pobreza, pese a que han estudiado diez, doce o quince años y superaron concursos para ingresar al CONICET”.
La Academia pidió revisar las políticas públicas y establecer mecanismos de apoyo que permitan fortalecer la investigación y evitar la pérdida de talento. También reclamó un diálogo más profundo entre el Estado y la comunidad científica para diseñar soluciones de largo plazo.







