En las calles cercanas al hotel de concentración de Ecuador, un grupo de hinchas mexicanos organizó una verdadera “batalla sonora” con el objetivo de alterar el descanso de los jugadores rivales.
La estrategia incluyó cánticos interminables, bocinas, tambores y fuegos artificiales que se prolongaron hasta la madrugada, generando un ambiente hostil y ruidoso.
Este tipo de acciones, conocidas como “operaciones de desgaste”, buscan condicionar psicológicamente al adversario antes de un partido decisivo. La selección ecuatoriana denunció la situación y reforzó la seguridad en el perímetro del hotel.
El episodio refleja la intensidad con la que se vive el Mundial 2026, donde la pasión de los hinchas trasciende las canchas y se convierte en parte del espectáculo.







