El triunfo del Real Madrid sobre el Elche quedó opacado por una fuerte controversia. Antes del inicio del partido, los futbolistas de ambos equipos salieron al campo con camisetas en apoyo a Ceuta, ciudad que atraviesa una crisis migratoria tras el ingreso de miles de personas provenientes de Marruecos.
Sin embargo, los madridistas Kylian Mbappé, Vinicius Jr. e Ibrahima Konaté se pusieron las camisetas pero las doblaron hacia arriba, ocultando parcialmente el mensaje, y se las quitaron antes que el resto de los jugadores. El gesto generó duras críticas en el ámbito político y mediático.
El diputado de Vox, José María Figaredo, afirmó que los españoles “son muy libres de sentirse indignados con tres millonarios que viven en España y que luego no apoyan a los españoles”. Desde el Partido Popular, Ester Muñoz cuestionó que “jugando en un partido español, incluso alguno con nacionalidad española, no quieran defender a España”.
Periodistas como Roberto Gómez y Edu Pidal también se mostraron críticos, señalando que los jugadores deberían dar explicaciones. Pidal interpretó que la actitud reflejaba un desacuerdo con la iniciativa, al considerar que el mensaje podía implicar la criminalización de los inmigrantes.
La polémica se amplió con el caso del marroquí Ez Abde, del Betis, quien también vistió la camiseta en otro partido y recibió insultos y amenazas en redes sociales. El técnico Manuel Pellegrini salió en su defensa, subrayando que “el fútbol es un elemento de unión” y que no debe convertirse en motivo de división política.
El episodio reavivó el debate sobre el papel del fútbol como plataforma de mensajes sociales y políticos, y sobre los límites de la expresión de los jugadores en un contexto de crisis migratoria.







