Un hecho alarmante de presunto maltrato infantil salió a la luz esta semana en una escuela primaria de San Antonio Oeste, provincia de Río Negro. Un niño de tan solo 8 años rompió en llanto en medio del aula, y tras ser contenido por su docente, confesó: “Mi mamá no me trata bien”.
La situación conmovió a toda la comunidad educativa. El alumno, que vive con su madre desde la separación de sus padres, relató que fue castigado de forma cruel. Contó que su madre quemó una biblia que él había comprado con sus propios ahorros, en castigo por un cuaderno incompleto. Además, le prohibió asistir a la iglesia, un lugar que para él es significativo, simplemente porque a ella no le agrada.
El niño habría expresado también su deseo de vivir con su padre, aunque su madre se lo impide.
Ante estos dichos, las autoridades de la escuela presentaron una denuncia espontánea en la Comisaría de la Familia, considerando que el menor podría estar atravesando una situación de vulnerabilidad de derechos.
El caso fue derivado al Juzgado de Paz de San Antonio Oeste, donde el juez subrogante Federico Garriga Lacaze ordenó la inmediata intervención de la SENAF (Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia). Asimismo, se notificó a la Defensoría de Menores e Incapaces y a la Delegación del Consejo Escolar, para reforzar el seguimiento del caso.
Desde el juzgado confirmaron que el niño quedó bajo protección estatal, amparado por la Ley 4109, que garantiza la prioridad absoluta del interés superior del niño. Hasta el momento, no se habían registrado antecedentes judiciales previos en relación al entorno familiar del menor.
La situación permanece bajo investigación mientras se evalúan medidas para asegurar la integridad y el bienestar del niño.







