Argentina está atravesando una transformación demográfica silenciosa pero profunda. Así lo revela un reciente informe del Observatorio del Desarrollo Humano de la Universidad Austral, que pone en evidencia los cambios en la estructura familiar a lo largo de las últimas tres décadas. Menos hijos, más adultos mayores, hogares más pequeños y el aumento sostenido de mujeres como jefas de hogar son las principales tendencias que marcan un nuevo paradigma en la vida doméstica del país.
Según el estudio difundido en el Día Internacional de la Familia, la caída de la natalidad es el dato más contundente: en menos de una década, los nacimientos se redujeron un 40%. En 2014 se registraban más de 700 mil nacimientos; en la actualidad, esa cifra no supera los 420 mil. La tasa de fecundidad descendió a 1,4 hijos por mujer, un nivel alarmantemente por debajo del necesario para el reemplazo poblacional.
Además, la edad promedio de las madres al momento del primer hijo también aumentó, evidenciando una tendencia a la postergación de la maternidad, influida por la precariedad del empleo, la inestabilidad económica y la falta de políticas de cuidado. “Las decisiones reproductivas están directamente correlacionadas con los ciclos económicos”, sostiene el informe.
El informe también destaca la expansión de los hogares unipersonales, que pasaron de representar el 13% en 1991 al 25% en 2022. En paralelo, el tamaño promedio del hogar disminuyó de 3,6 a 2,9 personas. Mientras se reducen los hogares con hijos, crecen los que no tienen niños y los integrados por adultos mayores.
En cuanto a la jefatura del hogar, el informe revela un cambio significativo: en 1991, el 22% de los hogares eran liderados por mujeres. En 2022, esa cifra trepó al 49%. Además, el 80% de los hogares monoparentales están a cargo de mujeres, consolidando una tendencia que muestra la creciente responsabilidad femenina en la organización familiar.
Otro dato clave es el envejecimiento poblacional. Las personas mayores representan hoy el sector etario de mayor crecimiento relativo. Se duplicó el porcentaje de adultos mayores de 85 años en las últimas dos décadas, un fenómeno que además tiene una clara feminización: por cada 100 hombres mayores de 85, hay 228 mujeres.
En este sentido, las ciudades más envejecidas del país son la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (22,6%), Santa Fe y La Pampa (17,3%). Curiosamente, mientras que a nivel global las mujeres mayores suelen vivir solas, en Argentina tienden a convivir en hogares extensos o con hijos, a diferencia de los hombres mayores, que en su mayoría viven en pareja.
El documento de la Universidad Austral alerta sobre la necesidad urgente de repensar las políticas públicas en función de estos cambios. La combinación de envejecimiento acelerado, baja natalidad y feminización de la jefatura del hogar genera un nuevo mapa social que demanda respuestas estructurales.






