En el Festival de San Sebastián, el director chileno Pablo Larraín presentó Mis muertos tristes, una producción de Netflix inspirada en los relatos de la escritora argentina Mariana Enriquez. La obra se concursa en formato película y propone una mirada inquietante sobre una Argentina marcada por fantasmas y traumas colectivos.
La trama sigue a una médica jubilada que se enfrenta a los reclamos de los muertos en una sociedad desesperada, un recurso narrativo que combina lo sobrenatural con la cotidianidad. Enriquez, reconocida por su literatura de terror urbano, aporta la base narrativa, mientras que Larraín imprime su estilo característico de atmósferas gélidas y personajes atrapados en emociones intensas.
El cruce creativo entre ambos artistas da lugar a una obra que mezcla el drama con lo fantástico, y que se inscribe en la tradición del cine iberoamericano con fuerte impronta social y cultural.







