La habilitación de la pesca comercial durante todo el año en la Subárea 12 generó preocupación en Camarones, donde especialistas y organizaciones ambientales advierten sobre posibles impactos en los ecosistemas marinos, la infraestructura portuaria y la actividad turística de la localidad.
Uno de los principales cuestionamientos está vinculado con el aumento del tránsito de embarcaciones en una bahía de pequeñas dimensiones que es utilizada habitualmente como balneario y espacio recreativo. Técnicos que analizaron la situación consideran que la infraestructura existente podría resultar insuficiente para sostener una actividad pesquera intensiva de manera permanente.
También se plantearon inquietudes respecto al manejo de residuos y a la capacidad operativa del puerto ante un eventual incremento de las capturas, especialmente si la explotación de nuevas especies exige procesamiento adicional, mayor consumo de agua y más demanda energética.
A las preocupaciones operativas se suman los posibles efectos ambientales. Estudios realizados en la región detectaron contaminantes asociados a las pinturas utilizadas en los cascos de los barcos, mientras que vecinos denunciaron la presencia de manchas de hidrocarburos durante la última temporada estival.
El incremento de la actividad marítima también genera interrogantes sobre el impacto que podría tener sobre especies emblemáticas de la zona. Entre las principales preocupaciones figuran los posibles efectos del ruido y del movimiento constante de embarcaciones sobre las colonias de pingüinos y las rutas de tránsito de las ballenas que frecuentan la costa chubutense.
Además del aspecto ambiental, el debate reavivó las discusiones sobre el perfil productivo de la localidad. Algunos sectores sostienen que la expansión pesquera representa una oportunidad económica, mientras que otros consideran prioritario preservar el potencial turístico y el equilibrio ambiental de la bahía.
En este contexto, organizaciones ambientalistas reclaman mayor acceso a información sobre licencias de pesca, controles, capturas autorizadas y sanciones aplicadas ante posibles incumplimientos, con el objetivo de garantizar una gestión transparente de los recursos marinos y evaluar adecuadamente los efectos de la explotación pesquera sobre el ecosistema costero.






