La humedad en el hogar puede provocar malos olores, moho en paredes y problemas respiratorios, por lo que especialistas recomiendan mantener un equilibrio entre temperatura y humedad relativa. El nivel ideal es de 40 a 50% en invierno y 45 a 60% en verano, según el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios.
Entre las 15 soluciones más prácticas se destacan:
- Usar deshumidificadores, eléctricos o químicos, según el espacio y la necesidad.
- Ventilar diariamente al menos 15 minutos, preferentemente con ventilación cruzada.
- Secar la ropa afuera o utilizar el modo secado de los deshumidificadores.
- Mejorar el aislamiento con burletes, ventanas de PVC o madera, y pintura antihumedad.
- Instalar extractores en baños para reducir el vapor de las duchas.
- Evitar estufas de gas, que generan vapor de agua, y optar por radiadores eléctricos de bajo consumo.
- Tapar cacerolas al cocinar y usar la campana extractora para disminuir la condensación.
- Regular la calefacción entre 19 y 21 ºC de día y 15 a 17 ºC de noche.
- Controlar plantas y acuarios, que pueden aumentar la humedad ambiental.
Estas medidas permiten prevenir la proliferación de moho, ácaros y bacterias, mejorando la calidad del aire y la salud de quienes habitan la vivienda.







