La empresa Granja Tres Arroyos SA, líder en la producción avícola nacional, solicitó la apertura de un concurso de acreedores en medio de una crisis financiera marcada por el incumplimiento de obligaciones y deudas millonarias.
La medida fue presentada ante la Justicia con el objetivo de abrir un espacio de negociación ordenado con los acreedores, proponiendo alternativas como quitas de deuda, plazos de gracia o esperas prolongadas. A diferencia de la quiebra, esta herramienta busca que la compañía continúe funcionando y mantenga su rol en el abastecimiento de carne aviar.
En paralelo, se dispuso la inhibición general de bienes y la suspensión de ejecuciones individuales o embargos, lo que genera un “escudo” temporal para que la empresa pueda reorganizar su flujo de caja y evitar el desmembramiento por juicios particulares.
La crisis ya tuvo impacto en el empleo: en la planta de Capitán Sarmiento se desvinculó a 700 trabajadores, reflejando la magnitud de las dificultades que atraviesa la firma.
El concurso de acreedores se convierte así en una instancia clave para definir el futuro de la principal avícola del país, que enfrenta el desafío de sostener su producción y preservar miles de puestos de trabajo vinculados a la cadena alimentaria.







